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La Agonía del arte
Toda mínima expresión, manual, gestual o emocional; sencilla,
espontánea e instintiva; que tenga el objeto de expresar un mensaje,
es Arte. Si bien es cierto, algunos seres con cierta predisposición
para hacer Arte ensayan técnicas que puedan acercarse a las formas,
tonos y sonidos de la naturaleza; queriendo imitar o interpretar la
armonía de ella, nadie está exento de la capacidad original
de expresar algo de modo diferente. Desde que el hombre nace, siente
la necesidad instintiva e imperiosa de expresar su visión de
las cosas. Conforme se desarrolla física y sicológicamente,
éste va modificando su manera de verlas y por ende el modo de
expresar su entorno. Pero, el hombre a través de los tiempos,
ha andado y desandado muchas formas de captar el universo y su medio
externo cercano, y en ese trayecto a llegado a un punto que en vez de
querer captar la realidad (Si a caso hablamos del hiperrealismo), ésta
se encuentra en franco retroceso si evaluamos la psicología de
su estado actual; buscando sus orígenes, acudiendo a lo primitivo
y teniendo como icono de expresión la infancia.
He descubierto, en mis buscadores recorridos (Buscando un estilo que
me motive para desenvolverme y encontrar el mío) en el garabateo
interrogante de la pincelada instintiva de la pintura, en el sencillo,
pastoral y urbano argumento de la literatura y en el rítmico-discordante
y estrepitoso sonido de la música, y en todo grito silencioso
de todo arte, buscar tener forma de otro cuerpo, de nacer en otro tiempo
y con otra alma. Buscando reencarnarse en algo que inconscientemente
recuerda fue y que solo puede ver a través de pasajes parabolescos
que algunos profetas (Artistas) le develan de cuando en cuando, de vez
en vez, cuando estos deciden obedecer las efusiones naturales de su
alma creativa.
En el proceso, el arte ha ido perdiendo espacio, si tenemos en cuenta
que sólo ahora existen pocos artistas, pocos inconscientes receptores
de las expresiones creativas y sí un gran número de seres
humanos sin la más mínima preocupación por ver
o exhibir arte. Con esto la práctica del arte o el gusto por
él, se ha ido delimitando a una clase o élite social especial
lo que no es correcto desde el punto de vista real de la naturaleza
del arte.
Y es en este punto, hay que buscar responsables de las limitaciones
actuales del arte, aunque no lo queramos, y acusar de su negligencia,
si a caso no es nada la importancia y valor que le dan a la creación
de medios de difusión de arte, sea por el cual la gente de todas
las escalas sociales (¡Todas¡) puedan aprender a apreciar
o practicar un arte.
La historia nos ha dicho que grandes imperios, largos gobiernos de
la antigüedad, se preocuparon por la difusión del arte,
ya sea para apreciación (Plazas, parques, caminos, palacios,
iglesias, casas de gobierno, monumentos, etc) o por fomentarlo (Protegiendo
a los artistas: Leonardo da Vinci, Miguel Angel Buonarroti, Amadeus
Mozart, etc) lo que conllevó a un desarrollo cultural y a la
elaboración de nuevos pensamientos y criterios de las cosas (Filósofos,
políticos, científicos, etc).
Nuestros gobiernos actuales, hablando objetivamente, apoyan el arte
bajo ciertas condiciones, en la que el favor y la figuración
política (No hablo del arte de hacer política de la que
cualquier ser "humano" bien preparado puede hacer uso en cualquiera
de los espacios sociales) es el único modo, evidente, de que
el arte sea apoyado o fomentado, circunstancialmente, por el gobierno
en transito, si de su conveniente interés.
Las Casas de la Cultura, singulares instituciones bienhechoras, intentan
bregar sin ayuda y apoyo desinteresado, en la senda del arte. Pero,
a pesar de su natural ilesa actividad y su neutral organización,
en algunos distritos y comunidades lejanas, su creación, es
usada como ventanales para la figuración y el egoísmo
político. Bajo estas circunstancias similares situaciones hemos
encontrado en algunos pueblos, se han creado sendas Casas de la Cultura
con directivas elegidas con personas del entorno de la organización
política de gobierno, sin si quiera haber consultado o convocado
a los artista de aquellos lugares.
Es una pena que nuestros pequeños gobierno locales, lejos, muy
lejos, de emular a antiguos gobernantes, hagan distinción de
ellos y se comporten (Si recordamos la tesis del retroceso al comportamiento
infantil) egoístamente sin ver que los únicos perjudicados,
con su actitud, ahora y en el futuro es el pueblo, nuestra gente, quien,
haciendo uso del instinto colectivo de buscar la protección paternal,
eligió como gobierno a alguien que iba a, por lo menos, cumplir
con la mitad de sus expectativas.
-¿Qué impide que los históricos "apogeos
culturales" no se den en el mundo actual-?
¿Por qué no se dan las grandes "revoluciones intelectuales"
que señalaban finales e inicios de eras?
¿Necesita nuestro mundo un "renacimiento cultural"
Es momento que se inicie una renovada expansión artística.
Se necesita la REVOLUCION DEL HUMANISMO (Del termino Humanus que significa
pulido - cultivado). El Humanista se consagra al estudio de los antiguos
y hace que estos, a través de su pintura, literatura, música,
danza, etc; sean conocidos por sus contemporáneos.
Nadie se podrá atrever a negar que es necesario que se inicie,
hoy, la REVOLUCION DE LOS HUMANISTAS. Es cierto que el término
resulta ya trillado, pero se ajusta al momento. Necesitamos la REVOLUCION
DE LOS NEO - ARAVEC (Nuevos creadores)...
Aquellos que necesita nuestro mundo y acusen a los que portan el poder
(Conferido por el pueblo), de la responsabilidad de la agonía
del arte.
La panacea se encuentra escondida entre la vorágine de las almas
reprimidas de los artistas... El arte debe renacer... El arte debe volver
a sus fueros: el pueblo... Y que su perfume se expanda como el aire...
Libre... Abundante y transparente.
MARCO ANTONIO PAREDES
Soy un escritor y artista plástico chiclayano (Tumán).
Pertenezco a la Generación 2000 del ambiente artístico
lambayecano. Actualmente me encuentro en la organización de todo
un movimiento artístico que agrupe a todos los artistas de la
generación 2000. Pertenezco además al CONGLOMERADO CULTURAL,
agrupación que ha reunido a varios círculos literarios
y agrupaciones artísticas para trabajar por el arte y difusión
del arte lambayecano.
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