LAS TRES EXPOSICIONES
Un principio de difusión alternativa
Funcionando fuera del circuito artístico tradicional,
El Paraíso en la tierra es una obra concebida
para ser mostrada en lugares públicos a fin de
crear un desfase con la expectativa del espectador:
que no sepa a que situación va afrontarse.
Tres lugares para tres miradas cruzadas
En el mes de diciembre 2004, El Paraíso
en la tierra ha sido exhibida simultáneamente
en tres lugares distantes: en Lyon, Francia; en Lima,
capital del Perú y en Puerto Maldonado, en la
Amazonía.
Efectivamente, tres versiones del “árbol”
han sido realizadas, tres ejemplares de la misma video
instalación han sido presentadas en las tres
ciudades. Estas tres exposiciones fueron interconectadas
entre éllas por Internet. Gracias a un sistema
de webcams interpuestas, los públicos de los
tres lugares opuestos han sido invitados a dialogar
entre éllos, a intercambiar sus opiniones sobre
la obra y más generalmente sobre el tema.
Una obra abierta
La recepción de la obra siendo diferente de
un lugar al otro, este dispositivo de conexión
Internet ofrece al espectador de aquí la posibilidad
de considerar la mirada del espectador de allá,
pero también de intercambiar reflexiones o informaciones
sobre las interrogaciones de la economía mundial.
La significación de la obra propiamente dicha
es así llevada a se completar con el diálogo.
La voz caótica de la conciencia
El árbol en si mismo se muestra como una fuente
de informaciones a la vez difusas y fragmentarias: las
voces se superponen las unas a las otras como en una
conciencia a la obra, o más exactamente en acción.
Entonces la obra rinde cuenta tanto de la situación
evocada como de nuestra incapacidad de englobar toda
la problemática en su realidad.
“El árbol” frente a las imágenes
video, se ofrece así como una construcción
fragmentada, con algunos vacíos, caótica
a la imagen del funcionamiento de la conciencia en curso
de elaboración. Se da ahí todos los debates,
contradictorios o complementarios, que preparan el despertar
del espíritu.
En este sentido, el principio del diálogo Internet
se inscribe como una opción complementaria de
significación, como un medio de completar por
si mismo la impresión parcial que nos da “el
árbol”.
A la inversa del documental, este trabajo no propone
al espectador de conocer “un fragmento de la realidad”,
al contrario de replantear la idea misma de la realidad.
Este trabajo invita simplemente al espectador a recoger
algunas ideas y a tomar solo los conocimientos que le
permitirán construirse.