LOS CUARENTA AÑOS DE ESAN Y SUS NUEVOS DESAFIOS
La Escuela de Administración de Negocios para Graduados,
ESAN, nació el 25 de Julio de 1963, en una década
que se conocería después como la década
del optimismo desarrollista. Propio de esa década fue
el énfasis en la educación, la industrialización
y las reformas graduales, así como la esperanza de que
aumentando la producción industrial se generaría
el desarrollo económico, la igualdad social, la estabilidad
política y la democracia constitucional. La aparición
de ESAN, como la de otras instituciones que se crearon en esos
años, fue una manifestación del espíritu
de la década y una respuesta concreta a las exigencias
educativas del desarrollo nacional.
La concepción e implementación de la Escuela
fue algo sui géneris en la educación superior
en el país. El proyecto fue diseñado con la participación
de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, bajo
los auspicios del Programa de Alianza para el Progreso y del
Estado Peruano. La cooperación internacional y nacional
le posibilitaron no sólo diseñar un programa de
Maestría en Administración de Negocios a la altura
de los mejores del mundo, construir una infraestructura moderna
y adecuada sino también contar con el liderazgo requerido
para conducir a la institución durante los años
fundacionales y construir una plana docente del mas alto nivel
.
Transcurridos cuarenta años de exitosa labor, ESAN
declara ahora estar dispuesta a asumir nuevos retos. Hace cuatro
décadas, un Decreto Ley autorizó su nacimiento;
hoy, una ley del Congreso la transforma en Universidad; digno
reconocimiento para una trayectoria impecable y gran oportunidad
para hacer una contribución mas significativa a las necesidades
del país en este particular momento de su historia.
Aunque ESAN se ha convertido en una institución con
todo el potencial requerido para convertirse en la universidad
que el país requiere, el tránsito no se presenta
nada fácil. La transformación tendrá lugar
en momentos en que no hay una política universitaria
clara, cuando el Estado ha reducido su participación
en la educación superior y en un ambiente universitario
muy competitivo. La Ley que autoriza su transformación
le da un plazo para que se adecue a la legislación universitaria
pero ésta ha recibido serios cuestionamientos por el
tratamiento inadecuado que dio a aspectos claves de la vida
institucional y por no permitir a las instituciones responder
con eficacia a los nuevos requerimientos. En vez de ayudar a
resolver el problema de la gobernabilidad institucional ha dado
lugar a estructuras inoperantes o inadecuadas que no garantizan
la responsabilidad, transparencia, eficiencia, efectividad y
participación, elementos indispensables de un buen gobierno
universitario.
El contexto social en el que operan las instituciones de educación
superior agrega complejidad a la tarea. A los cambios que en
los aspectos sociales, culturales, políticos y económicos
han tenido lugar en el país en los últimos cuarenta
años, se agregan ahora los desafíos derivados
de la globalización, los cambios en la concepción
y práctica del desarrollo, los avances dramáticos
en ciencia y tecnología y las crecientes expectativas
por una educación superior pertinente y de calidad. ESAN
nació en un mundo bipolar, donde dos ideologías
luchaban por imponerse. El desarrollo se concebía como
crecimiento económico, como aumento del ingreso per capita,
y la política adoptada para conseguirlo era la sustitución
de importaciones. Ahora se habla de desarrollo humano sostenible
que integra el crecimiento económico, el desarrollo social
y la conservación del medio ambiente. Ya no se busca
sustituir importaciones sino competir, exportar. El desarrollo
económico sigue siendo importante, pero también
se requiere garantizar la cohesión social, la equidad,
la vida democrática. Como todos los países de
la región, necesitamos transformación productiva
con equidad. Por otro lado, el surgimiento de la sociedad de
la información, la preponderancia del conocimiento como
factor de producción, exige más que nunca potenciar
a las universidades para que actúen como productoras,
difusoras y conservadoras de conocimiento. Esto implica enfatizar
una de las funciones de la universidad hasta hoy descuidadas:
la investigación científica y tecnológica.
La situación que se acaba de describir, en vez de considerarse
un obstáculo, debe ser vista como la gran oportunidad
de poner en juego toda la creatividad y capacidad de innovación
de la que los miembros de ESAN son capaces. Tendrán que
rescatar lo mejor de su experiencia institucional, considerar
las lecciones de la tradición universitaria en el país,
escuchar las propuestas y recomendaciones de expertos nacionales
y extranjeros, de organismos internacionales y diseñar
una universidad diferente. Un elemento importante debe ser concebir
una estructura de gobierno que garantice la autonomía
con responsabilidad; que se nutra de las iniciativas y reflexiones
de sus alumnos y profesores, que utilice las herramientas mas
eficaces de la gerencia moderna y que encuentre la forma de
no ignorar su responsabilidad social. Es decir, una estructura
de gobierno que le permita alcanzar con eficiencia y efectividad
sus objetivos y que la libre, por un lado del desgobierno y,
por otro, de caer en manos de una persona o grupo que distorsione
su filosofía y la conduzca según sus intereses
personales. Requiere también programas académicos
flexibles, ágiles, innovadores, que permitan a los alumnos
el logro de competencias personales y profesionales requeridas
para actuar eficazmente en un mundo incierto y para seguir aprendiendo,
y que aseguren al país los ciudadanos, profesionales,
científicos, lideres emprendedores que necesita.
A pesar del gran número de instituciones universitarias
que existen en el país, siempre será bienvenida
una universidad que aporte calidad en todas sus funciones, que
asuma responsabilidad no sólo frente a quienes pagan
por sus servicios o invierten en ella sino frente al país;
que considere no sólo los intereses de sus estamentos
internos, sino los de la sociedad en general y los de diversos
públicos a quienes afecta lo que la universidad hace
o deja de hacer, una institución que explore nuevas formas
de gobierno y de gestión académica que provea
los lideres que hagan posible el desarrollo con rostro humano
y posibiliten al país insertarse en la sociedad global
con dignidad y sin perder nuestra identidad. ESAN puede ser
esa universidad.