El silencio en el capitalismo cultural
La imaginación, vertebrada por los grupos de presión e interés, prima sobre cualquier otra cualidad del ser humano. Esta imaginación articulada, sometida, regula el tráfico de información impidiendo la aparición de un pensamiento alternativo. Cuando uno cree que lo que siente e imagina es suyo, propio, indisociable de su verdadera y consciente identidad, lo otro, por impensable, desaparece. El vacío, fuente donde bebían los históricos procesos revolucionarios, ha sido llenado con ruido y megabites; las grietas del sistema-mundo, fisuras en el orden material, selladas con silicona transparente. El silencio -la ausencia de actividad- no existe. La soledad, columna imprescindible de la reflexión, es contraria al impulso del capitalismo cultural. Edward Said se preguntaba, en Representaciones del intelectual, qué rumbo tomaría una sociedad que hubiera perdido el sentido crítico. Ahora lo intuimos.
Leer el resto de esta entrada »